Pasos para el éxito
Por Jonh Maxwell
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Pero los problemas de Zyman con la nueva Coca-Cola no lo mantuvieron en el piso de la derrota. Años más tarde, cuando se le preguntó si la aventura había sido un error, Zyman respondió: «¡Definitivamente, no!»
¿Un fracaso? «No».
¿Un disparate, un tropezón, un fallo? «Otra palabra entre “fallo” y … algo más»,
contestó. «Ahora, si ustedes me dijeran que “la estrategia en la que se embarcaron no
resultó”, yo les diría: “Absolutamente. No resultó” Pero la totalidad de la acción terminó
siendo positiva». Porque el retorno de la Coca-Cola Clásica hizo más fuerte a la compañía.
La afirmación de Zyman fue confirmada por Roberto Coizueta, el fallecido presidente y
ejecutivo jefe de la Coca-Cola. Él recontrató a Zyman en 1993. «Juzguen los resultados»,
dijo Coizueta. «Nosotros pagamos para producir resultados no para estar en lo correcto».2 |
TODO DEPENDE DEL LADO QUE LO MIRE
Si usted tiende a fijarse en los extremos del éxito y del fracaso y a fijarse en resultados
particulares en su vida, trate de poner las cosas en perspectiva. Cuando lo haga, va a poder compartir la filosofía de alguien tan importante como el apóstol Pablo quien pudo decir:
«He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación» (véase Filipenses 4.11). Y eso es mucho decir, considerando que Pablo había sido un náufrago, lo habían azotado,
golpeado, apedreado y apresado. En todo eso, su fe le permitió mantener la perspectiva. Y se dio cuenta que no tenía importancia alguna lo que otros dijeran de él, si estaba haciendo lo que se esperaba que hiciera.
La vida de cada persona está llena de errores y experiencias negativas. Pero sepa esto:
Los errores se transforman en faltas cuando los
percibimos y reaccionamos a ellos incorrectamente.
Las faltas se transforman en fracasos cuando
contínuamente reaccionamos a ellas incorrectamente.
Las personas que fracasan en su intento de progresar pueden ver sus errores o experiencias negativas como una parte normal de la vida, aprender de ellas y luego intentarlo de nuevo. El que persevera alcanza el propósito de su vida.
En cierta ocasión, Washington Irving dijo: «Las mentes grandes tienen propósitos; las otras tienen deseos. Las mentes pequeñas están dominadas por los infortunios, pero las mentes grandes se sobreponen a ellos».
La verdad terrible es que todos los caminos al éxito pasan por la tierra del fracaso. Y
esta se encuentra entre cada ser humano que tuvo un sueño y la realización de ese sueño. La buena noticia es que cualquiera puede pasar con éxito a través del fracaso. Por esto el autor Rob Parsons decía que «el mañana pertenece a los fracasos».
Los errores se transforman en faltas cuando
los percibimos y reaccionamos a ellos
incorrectamente. Las faltas se transforman
en fracasos cuando de manera continua
reaccionamos a ellas incorrectamente.
—KYLE ROTE JR.
Demasiadas personas creen que el proceso es cosa fácil. El prolífico inventor
estadounidense Thomas Edison observó esta actitud en muchas personas. Y esto fue lo que dijo al respecto:
El fracaso, en realidad, es una cuestión de concepto. Las personas no trabajan duro porque, en su concepto, se imaginan que van a alcanzar el éxito sin mayor esfuerzo. Muchos creen que una mañana van a despertar siendo ricos. En realidad, esto es verdad sola a medias, porque en algún momento, van a despertar.
Cada uno de nosotros tiene que tomar una decisión. ¿Vamos a pasarnos la vida
durmiendo, evitando los fracasos a todo costo? ¿O vamos a despertar y a darnos cuenta que el fracaso es simplemente un precio que hay que pagar para llegar al éxito? Si adoptamos esta nueva definición de fracaso, entonces estaremos libres para movernos hacia adelante y transformar los fracasos en victorias.
IR ADELANTE SOBRE LOS TALONES DE LA TRAGEDIA
En cierta ocasión oí una gran historia sobre el precio que alguien tuvo que pagar para lograr el éxito. Todo comenzó cuando hice arreglos para reunirme con dos amigos. El año
anterior, cuando había dado unas conferencias para la empresa Auntie Anne Pretzels, estuve
charlando con Anne Beiler, la fundadora de la compañía. Mientras hablábamos, ella
reconoció en Truett Cathy, el fundador de la cadena de restaurante «Chick-fil-A», como a
uno de sus héroes.
—¿Le gustaría reunirse con ellos?—le pregunté.
—¿Los conoce?—me preguntó un tanto sorprendida. —Ya lo creo que sí—respondí.
Cuando en 1997 mudé mi compañía, el Grupo INJOY, a Atlanta, Truett y su hijo Dan Cathy nos pusieron debajo de sus alas.
—Somos excelentes amigos—y agregué—. Voy a hacer los arreglos para que comamos un día de estos.
Inmediatamente fijé una fecha y un poco después de eso, mi esposa Margaret y yo
estábamos reunidos para comer con Truett Cathy, Anne y Jonas Beiler, y Dan y Rhonda
Cathy. Tuvimos un tiempo hermoso. Me sorprendí cómo Anne y Dan (que es el presidente
de Chick-fil-A International) intercambiaron información sobre sus negocios.
Esto me agradó porque vi que ellos estaban disfrutando de una buena conexión. Pero
para mí lo más notable de la noche fue oír a Truett Cathy contar la historia de sus
comienzos en el negocio de los restaurantes y cómo llegó a fundar Chick-fil-A.
CÓMO COMENZÓ TODO
Lo que dijo Truett de sus actividades cuando era niño me indicó que él nació para los
negocios. Cuando estaba en segundo grado, descubrió que podía comprar una caja de seis
botellas de Coca-Cola por veinticinco centavos, venderlas cada una en cinco centavos y
ganarse un veinte por ciento. No pasó mucho tiempo antes que empezara a comprar bebidas
gaseosas por cajas, las ponía en hielo y aumentó así su capital y sus ganancias. Cuando
empezó a hacer frío y bajaron las ventas de bebidas, empezó a comerciar en revistas. A los
once, empezó a ayudar a un vecino en su ruta de distribución. Un año más tarde, tenía su
propia ruta.
Como muchos jóvenes de esa época, Truett se alistó en el ejército. Cuando en 1945 fue licenciado, estaba listo para buscar su oportunidad. Lo que lo atraía era echar a andar un restaurante, y su sueño era trabajar con Ben, uno de sus hermanos. Después de haber
aprendido algo sobre el negocio, juntaron un poco de dinero, ubicaron un local en
Hapeville, Georgia, en el lado sur de Atlanta, montaron un restaurante y lo abrieron con el nombre de «Dwarf Grill» (posteriormente Dwarf House). Estaba abierto las veinticuatro horas del día, seis días a la semana, y aunque requería una increíble cantidad de trabajo, empezó a dar ganancias desde la primera semana. Pero no pasaría mucho tiempo antes que Truett enfrentara el primero de una serie de reveses importantes.
PÉRDIDAS TRÁGICAS
La primera vino solo tres años después que abrieron el restaurante. Dos de los hermanos de Truett iban en una avioneta privada que se accidentó camino a Chattanooga, Tennessee. Ambos murieron. Es duro perder a un socio. Perder a dos hermanos fue horrible. Truett estaba deshecho. Una vez que se repuso del golpe emocional, siguió adelante solo. Un año después, contrató a Eunice, la viuda de Ben, para que trabajara con él en el negocio y unos meses más tarde, abrió su segundo restaurante.
En ese momento las cosas iban bastante bien. Hasta que una noche lo despertó una
llamada telefónica. Se había declarado un incendio en su segundo restaurante. Corrió para
ver qué podía hacer, pero cuando llegó vio que el fuego lo había destruido todo. Eso, en sí,
ya era malo. Peor era que prácticamente no tenía seguro.
Dentro de unas cuantas semanas, Truett tuvo otro revés desalentador. Descubrió que
tenía pólipos en el colon, los que tendrían que ser extirpados. El momento no podía ser más inadecuado. En lugar de reconstruir el restaurante, tuvo que internarse. Una operación se transformó en dos y, para su desánimo, tuvo que estar varios meses alejado del trabajo, una eternidad para un comerciante energético como era él.
LIMONES EN LIMONADA …
Y EMPAREDADOS DE POLLO
¿Qué hace un empresario cuando tiene que permanecer en cama durante meses? Si se trata
de Truett Cathy, sale con una idea de un millón de dólares. El tiempo que la enfermedad lo
mantuvo alejado del frente de su negocio lo inspiró para darle vueltas a un nuevo concepto.
A él siempre le había gustado el pollo; de hecho, había sido parte importante del menú de la
Dwarf House. Por un tiempo, el restaurante había incluido en el menú pechuga de pollo sin
hueso. ¿Qué pasaría, se preguntó, si tomo la pechuga del pollo, la sazono y la frío y la
relleno con los condimentos apropiados? La respuesta es el emparedado «Chick-fil-A» y el comienzo de la cadena personal de restaurantes más grande del mundo.
Muchos de los fracasos en la vida los
experimentan personas que no se dan cuenta
cuán cerca estuvieron del éxito cuando
decidieron darse por vencidos.
—THOMAS EDISON
Hoy, Truett Cathy es reconocido en la industria de la comida rápida como el inventor
del emparedado de pollo. Chick-fil-A opera más de novecientos restaurantes a través de los Estados Unidos y su sede principal la tiene en la parte sur de Atlanta, en un edificio de
doscientos mil pies cuadrados construido en un terreno de setenta y tres acres. En el año
2000 llegó a ser una compañía multimillonaria. Es una de las operaciones más exitosas en el negocio de los restaurantes, vendiendo millones de emparedados de pollo e innumerables galones de su famosa limonada recién hecha. El negocio sigue creciendo. Pero nunca habría llegado a ser lo que es si Truett Cathy no hubiese experimentado los reveses que le
sobrevinieron, si no hubiese mantenido su perspectiva, y se hubiese dado cuenta que unas
pocas experiencias negativas no hacen el fracaso.
Thomas Edison creía que «muchos de los fracasos en la vida los experimentan personas que no se dan cuenta cuán cerca estuvieron del éxito cuando decidieron darse por
derrotados». Si puede cambiar la forma en que ve el fracaso, entonces ganará en fuerzas
para mantenerse en la carrera. Busque una nueva definición de fracaso. Tómelo como el
precio que tiene que pagar por el progreso. Si puede hacer esto, se pondrá en una mucho
mejor posición para triunfar.
Su segundo paso hacia el lado positivo del fracaso:
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