Un nuevo rumbo
Por Jonh Maxwell
En ese momento me di cuenta cuán irreal era la opinión que tenía del éxito y del fracaso. Si algo había hecho la universidad, había sido reforzar mis nociones erróneas sobre el fracaso. Y al ayudar a través de los años a líderes a crecer y desarrollarse me he dado cuenta que la mayoría de las personas están en el mismo bote.
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En la revista Leadership (Liderazgo), J. Wallace Hamilton afirma: «El aumento de los suicidios, alcoholismo e incluso algunas formas de quebrantamientos nerviosos es evidencia de que muchas personas se están preparando para el éxito cuando deberían
estarse preparando para el fracaso. Fracasar es mucho más común que triunfar; la pobreza está más generalizada que la riqueza; y la desilusión es más normal que los logros».
Las personas se están preparando para el
éxito cuando deberían estarse preparando
para el fracaso. Fracasar es mucho más
común que triunfar; la pobreza está más generalizada que la riqueza; y la desilusión
es más normal que los logros. |
—J. WALLACE HAMILTON
¿Prepararse para fracasar? Este es un concepto tremendo y es la idea que me impulsó a escribir este libro. En este momento usted tiene la oportunidad de asistir a una clase conmigo que nunca se la dieron en la escuela. Quiero ayudarle a prepararse para el fracaso. Quiero que aprenda cómo mirar con confianza la posibilidad de fracasar y trabajar para
transformar ese fracaso en victoria. Porque en la vida, la pregunta no es si vamos a tener
problemas, sino cómo vamos a enfrentarlos. ¿Vas a transformar tus problemas en victorias, o vas a dar un paso atrás?
A MAL TIEMPO, BUENA CARA
Cuando pienso en las personas que han enfrentado problemas y han salido triunfantes, una de las primeras que vienen a mi mente es Mary Kay Ash. Ella ha levantado una tremenda
organización. Durante los cuatro o cinco últimos años, he tenido muchas oportunidades de hablar sobre liderazgo a las personas de su compañía de cosméticos. De hecho, al viajar a través del país dictando conferencias y llevando a cabo seminarios, pareciera que no
importa dónde yo hable, siempre hay entre los asistentes a lo menos una docena de
consultores de Mary Kay.
Admiro a Mary Kay. Ella venció una serie de obstáculos en su carrera y nunca dejó que
los fracasos destruyeran lo mejor de ella. El primer trabajo de Mary Kay fue en ventas
directas donde alcanzó un notable éxito. Allí encontró que para una mujer era difícil
progresar en el mundo de las grandes corporaciones, especialmente en los años cincuenta y
comienzo de los sesenta, aun después de veinticuatro años de éxitos. Ella dice:
Traté de llegar a ser miembro de la junta de directores de la compañía, solo para descubrir que aun cuando nuestro equipo de ventas estaba formado totalmente por mujeres, dirigido por una junta formada solo por hombres, mi opinión no tenía ningún peso. Constantemente me decían: «¡Mary Kay, de nuevo estás pensando como una mujer!» Sentía el rechazo en la peor de las formas. Así es que decidí retirarme.1
Su retiro no duró mucho. Antes que transcurriera un mes, se volvió como loca. Decidió
comenzar su propia compañía. Si iba a tener que enfrentar obstáculos, estos estarían allí
porque venían con ella. Pensó en una compañía de cosméticos porque daría a cada mujer
que trabajara allí oportunidades ilimitadas. Compró las fórmulas de los mejores productos
que pudo encontrar en el mercado, elaboró un plan de mercadeo y se preparó para lanzar la
corporación.
¡PROBLEMAS!
No pasó mucho tiempo antes que se encontrara con el primer obstáculo. Cuando visitó a su abogado para hacer los arreglos legales para la corporación, este la trató duramente,
prediciéndole el peor de los fracasos. «Mary Kay», le dijo, «si quiere dilapidar los ahorros de su vida, ¿por qué mejor no va directamente al recipiente de la basura? Sería mucho más fácil que lo que está pensando hacer». Su contador le habló en términos similares.
A pesar de los intentos por desanimarla, ella siguió adelante. Invirtió los cinco mil
dólares, ahorros de su vida, en su nuevo negocio. Cada centavo que tenía lo invirtió allí.
Puso a su esposo a cargo de la administración y ella se dedicó por entero a preparar los
productos, a diseñar los envases, a escribir el material para entrenamiento, y a reclutar
vendedores. Estaban haciendo progresos admirables. Pero entonces, un mes antes de abrir, su esposo murió de un ataque al corazón.
La mayoría de la gente nunca habría sido capaz de seguir adelante después de eso.
Habrían aceptado la derrota y habrían dejado todo. Pero no Mary Kay. Ella se mantuvo
avanzando y el 13 de septiembre de 1963 lanzó su negocio. Hoy día, la compañía tiene más
de un billón de ventas al año, emplea a tres mil quinientas personas y capacita a quinientos
mil representantes en veintinueve mercados a través del mundo en el campo de las ventas
directas.2 Mary Kay ha recibido casi todos los trofeos y premios que un empresario pudiera
soñar. A pesar de las circunstancias adversas, los obstáculos y las desgracias, ella salió
adelante.
LA PREGUNTA IMPOSIBLE
Cuando estaba creciendo, una de las preguntas que acostumbraba oír de los conferenciantes
motivadores era esta: «Si se eliminara la posibilidad de un fracaso, ¿qué trataría de lograr?»
Si su percepción de la forma en que
reaccionaría ante el fracaso cambiara, ¿qué
trataría de lograr?
Aquello me parecía algo intrigante. Me hizo mirar adelante, hacia las posibilidades de la vida. Pero entonces un día me di cuenta que era algo malo. ¿Por qué? Porque hacía a las personas pensar en términos negativos. No hay logros sin fracasos. Solo sugerir la
posibilidad de que no haya fracasos da a las personas una impresión errada. Por eso, esta pregunta es mejor: Si su percepción de la forma en que reaccionaría ante el fracaso
cambiara, ¿qué trataría de lograr?
Yo no sé qué obstáculos está enfrentando usted en su vida por estos días. Pero los que
sean, no importa. Lo que sí importa es que su vida puede cambiar si usted está dispuesto a
ver los fracasos en forma diferente. Usted tiene el potencial para vencer cualquier
problema, error o desgracia. Todo lo que tiene que hacer es aprender a ver los fracasos
como victorias potenciales. Si está listo para hacer eso, vuelva la página y sigamos.
Su primer paso hacia el lado positivo del fracaso:
Reconozca que hay una gran diferencia entre las personas
mediocres y las que triunfan
Fíjese en la forma en que los triunfadores enfrentan las experiencias negativas y podrá aprender mucho sobre cómo transformar sus fracasos en victorias. Lea las dos listas
siguientes y determine cuál describe su forma de enfrentar los fracasos:
Dejarse derrotar por los fracasos
Transformar los fracasos en victoria
• Culpar a los demás
• Asumir la responsabilidad
• Repetir los mismos errores
• Aprender de cada error
• Esperar que nunca más se va a fracasar
• Reconocer que el fracaso es parte del progreso
• Esperar que se va a seguir fracasando
• Mantener una actitud positiva
• Aceptar ciegamente la tradición
• Desafiar las suposiciones anticuadas
• Sentirse limitado por los errores pasados
• Volver a arriesgarse
• Pensar que soy un fracasado
• Creer que algo no funcionó
• Ceder
• Perseverar
Piense en un reciente traspié que haya tenido. ¿Cómo reaccionó? No importa cuán
difíciles hayan sido sus problemas, la clave para vencerlos no está en cambiar sus
circunstancias. Está en que cambie usted. Este es un proceso y comienza con el deseo de
que alguien le enseñe. Si usted está dispuesto a hacer eso, va a ser capaz de enfrentar sus
fracasos con éxito. Desde este momento en adelante, comprométase a hacer lo que sea con tal de obtener la victoria.
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